El impacto social de la universidad en la transferencia del conocimiento. Observatorio ATIC, nº 6

 

 

Título del Capítulo «Universidad y emprendimiento. El reto de formar en management a graduados en Comunicación»

Autoría: Raquel Puente; Mercedes Medina

Cómo citar este Capítulo: Puente, R.; Medina, M. (2023): «Universidad y emprendimiento. El reto de formar en management a graduados en Comunicación». En Clemente Mediavilla, J.; Semova, D.J. (eds.), El impacto social de la universidad en la transferencia del conocimiento. Observatorio ATIC, nº 6. Salamanca: Comunicación Social Ediciones y Publicaciones.

ISBN: 978-84-17600-79-2

d.o.i.: https://doi.org/10.52495/c3.emcs.14.p102

 

 

Universidad y emprendimiento. El reto de formar en management a graduados en Comunicación

 

Raquel Puente

Universidad Católica San Antonio de Murcia

 

Mercedes Medina

Universidad de Navarra Resumen

 

 

 

 

El emprendimiento genera prosperidad y riqueza en los países, ya que impacta en el desarrollo económico a través de la generación de nuevos empleos. Por ello existen múltiples estudios para entender las variables que orientan a los estudiantes hacia el emprendimiento, tanto en el aprendizaje de habilidades como de conocimientos y adquisición de herramientas útiles para crear una empresa. En este sentido, hay abundante literatura del impacto de la formación en el emprendimiento y la formación de nuevas empresas, encontrando un vínculo positivo entre ambas. Pero poco se ha investigado acerca de cómo se relaciona la formación general del pregrado en comunicación y la propensión a iniciar un negocio. Específicamente es importante entender el caso de graduados de comunicación y periodismo, que actualmente debido a la digitalización de los medios y el impacto de la pandemia, han encontrado menos empleo en las empresas de comunicación consolidadas. En muchos casos, convertirse en emprendedores ha sido la única salida posible para hacer frente a la crisis. En este capítulo se explorará la formación en esta especialidad en la facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y su relación con la creación de nuevas empresas. Para ello, se ha realizado un estudio para conocer cuántos graduados han emprendido, identificar las dificultades encontradas a la hora de emprender y pensar cómo se podrían paliar esas dificultades desde la formación universitaria. El objetivo de este capítulo es reflexionar cómo mejorar la formación en pregrado en las áreas de periodismo y comunicación audiovisual para apoyar e incentivar de forma adecuada el emprendimiento de estos graduados.

 

1. Emprendimiento en estudiantes de Comunicación en España

 

Bridge for Billions, una de las redes de emprendedores más grandes del mundo, presenta un estudio en el que analiza quiénes son los principales actores del ecosistema emprendedor en España. En este sentido los estudiantes comprenden un 52% del total, con una edad media de 23 años. En cuanto a las iniciativas desarrolladas, el 87% tiene impacto social, el 97% una base tecnológica y las principales áreas de innovación son legal (18%), moda (8%), alimentación y bebidas (6%), educación (5%) y salud (5%). Con respecto a su ubicación, el 51% proviene de grandes núcleos urbanos, mientras que el 37% pertenece a ciudades de provincia y el 7% a zonas rurales. Como dato interesante el 57% son mujeres (Emprendedores Redacción, 2021).

Sin embargo, España no muestra una tasa alta de nuevos emprendimientos. De acuerdo con el informe Global Entrepreneurship Monitor (2021), posee una de las menores tasas de Europa (Neira et al. 2021). De acuerdo con Marina (2010), España no cuenta con una cultura emprendedora y el ecosistema emprendedor español, a pesar de los esfuerzos realizados por las administraciones públicas y por el gobierno, aún no muestra resultados alentadores que fomenten el emprendimiento. De acuerdo con este autor, en España el espíritu emprendedor ha surgido por necesidades laborales o por tradiciones familiares donde el elevado número de autónomos responde al apoyo del entorno cercano.

Esta situación se agrava en el caso de los graduados de periodismo y de comunicación audiovisual, quienes entienden su formación unida a la práctica profesional y comprometida con la dimensión ética del quehacer periodístico y artístico (Ferrier, 2013; Baines; Kennedy, 2010). Además, la vocación original de estas profesiones motiva a los estudiantes al desempeño profesional vinculado a contar historias, buscar la verdad, dar voz pública a los que lo necesitan, más que a obtener rendimientos económicos de su actividad.

Pese a la escasa inclinación de los periodistas hacia el emprendimiento, diversas investigaciones demuestran que la formación en este sentido crea estímulos positivos e incrementa la intención emprendedora de los estudiantes (Aceituno; Bousoño; Escudero; Herrera, 2014; Aceituno; Bousoño; Herrera, 2015; Aceituno et al., 2018; Barnes; de-Villiers, 2017; Paniagua; Gómez; González, 2014). Por otra parte, los emprendedores del sector de la comunicación consideran fundamental la formación universitaria para generar negocios innovadores y creativos (Beltrán; Miguel, 2014; Peinado; Rodríguez Barba, 2020).

Motivadas por estudios previos, en el presente texto las autoras se proponen analizar los fundamentos curriculares que provocan estas predisposiciones negativas o positivas hacia el emprendimiento en la Universidad de Navarra, así como conocer la actividad emprendedora de los graduados en la facultad de comunicación. Gracias a este estudio, pretenden explorar las competencias más relevantes que aquellos que han emprendido pudieron desarrollar en sus años de universidad, así como las carencias identificadas.

 

2. La universidad y la formación en emprendimiento

 

La educación para emprender requiere informar, capacitar e instruir en la creación de un negocio (Bechard; Toulouse, 1998; Gibb, 2002). De acuerdo con Cueva (2012), la formación emprendedora ayuda al graduado a optimizar el proceso emprendedor y disminuir el miedo al fracaso, pero no puede garantizar el éxito del emprendimiento.

El rol de las universidades en la creación y desarrollo de actitudes emprendedoras en jóvenes estudiantes resulta esencial para promover el emprendimiento en un país (Gorman et al., 1997; Pittaway; Cope, 2007). Esta educación emprendedora, involucra a profesores, estudiantes y otros stakeholders de la universidad (Gibb; Hannon, 2006; Davey et al., 2016). Aunque se espera que estos esfuerzos universitarios en educación en emprendimiento tengan efectividad en la creación de nuevas iniciativas y en el adiestramiento empresarial, esta conexión no ha sido demostrada todavía. Como señalaba Liñan (2007), la investigación sobre cómo debe ser la educación emprendedora sigue siendo un tema abierto.

Para este autor, la eficacia de la educación en emprendimiento se mide a partir del número de nuevas empresas creadas exitosamente. Dicha formación debe incluir tres elementos: la intención emprendedora, el contexto donde ocurre y la oportunidad de la iniciativa.

Muchos programas educativos incluyen solo la elaboración del plan de negocios, cuyo objetivo es transformar la intención de emprender en acción. Pero no sólo es importante lanzar un negocio, sino también incentivar para emprender y conocer el mercado.

Por su parte, como apunta Lackéus (2015) en su informe sobre educación universitaria en emprendimiento, existen tres enfoques: a) enseñar «acerca», que consiste en un enfoque teórico para comprender en general la actividad de emprender; b) enseñar «para», orientado a emprender ofreciendo conocimientos y permitiendo el desarrollo de competencias necesarias, y c) enseñar «a través», con un enfoque experiencial mediante testimonios de emprendedores y basado en la creación de un negocio real.

La tarea de emprender es preferentemente una actividad práctica que requiere el aprendizaje de competencias para recorrer el proceso desde la intención emprendedora hasta la implementación de la misma y la constitución de la empresa. La Comisión Europea (2010) en su Programa Educación y Formación delimita las competencias claves según su definición del espíritu emprendedor: capacidad para provocar cambios asumiendo la responsabilidad de las acciones, y la habilidad para aceptar y apoyar los cambios producidos por factores externos, mediante objetivos y motivación para alcanzarlos. Destacan las siguientes destrezas críticas para desarrollar estas competencias: (1) planificar, organizar, analizar, comunicar, hacer, informar, evaluar y registrar; (2) desarrollar e implementar proyectos; (3) trabajar de forma cooperativa y flexible como parte de un equipo; (4) identificar las virtudes (o puntos fuertes) y debilidades de uno mismo; (5) actuar con decisión y responder de forma positiva ante los cambios; (6) evaluar los riesgos y asumirlos de la forma y en el momento necesarios. Mostrar iniciativa, tener una actitud positiva ante el cambio y la innovación, y estar capacitado para identificar áreas en las cuales uno pueda demostrar la totalidad de sus capacidades emprendedoras se señalan como actitudes necesarias.

Almahry et al. (2018) proponen tres dimensiones en las que debe basarse la docencia de emprendimiento: aspectos técnicos, cuestiones de gestión y administración de empresas y habilidades y capacidades de desarrollo personal. Estas competencias permitirán al emprendedor hacer frente a las dificultades que la puesta en marcha de un negocio conlleva, con una actitud resolutiva y positiva. En este sentido, parece necesario que la tarea formativa vaya acompañada del apoyo de las autoridades públicas, teniendo en cuenta la aportación del emprendedor a la actividad económica de los países.

Arias-Arciniegas et al. (2020) y Morris et al. (2013) recomiendan que en los programas educativos de emprendimiento se incluya el análisis del contexto específico donde se van a desarrollar los negocios. En ese sentido, recomiendan tener en cuenta la diversidad de empresas que existen: startup, empresas familiares, empresas de corta y larga duración, empresas corporativas, empresas de ámbito local, regional o nacional, e incluso empresas sin ánimo de lucro. Asimismo el análisis sectorial del mercado debe incluir la identificación y evaluación de oportunidades, la planificación, la mitigación de riesgos, habilidades competitivas, liderazgo y dirección de equipos, innovación y desarrollo, modelos de negocios, gestión de recursos, aspectos legales, financieros y éticos, capacidades organizacionales y adiestramiento tecnológico.

En el informe de la OECD para educar en el emprendimiento (Lackéus, 2015), se distingue entre las competencias que se deben desarrollar, el conocimiento, las habilidades y las actitudes necesarias para diseñar e implementar un nuevo negocio. En cuanto a las competencias diferencia las cognitivas de las no cognitivas. Las competencias cognitivas referidas a nociones de marketing, finanzas, planes de negocios, generación de ideas, son más fáciles de enseñar y evaluar. Mientras que las no cognitivas, como la perseverancia, autoeficacia, disposición a aprender, habilidades sociales, son difíciles de evaluar y requieren para ser enseñadas metodologías experienciales o «aprender haciendo». Según Moberg (2014), las competencias no cognitivas son más importantes en el desempeño académico y en el futuro laboral que las cognitivas. Sin embargo, la educación en emprendimiento tradicional y estandarizada se centra más en favorecer el desarrollo de estas últimas (Farrington et al., 2012; Morrison; Schoon, 2013; Levin, 2013).

La literatura que anima a desarrollar las capacidades humanas y personales es abundante (Cotton, 1991; Gibb, 1993; Johnson, 1988; Kirby, 2004; Ollila; Williams-Middleton, 2011). En lugar de una enseñanza pasiva y basada en conocimientos, desde la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) (1999) en la mayoría de los países europeos, se fomenta una educación más individualizada, más activa y participativa, basada en procesos y centrada en proyectos, con un mayor contenido experiencial e interdisciplinar.

Tras este análisis de los conocimientos y competencias que deben desarrollarse en la educación en emprendimiento, vamos a detenernos en cómo se debe educar a comunicadores para emprender.

 

2.1. Educación en emprendimiento en Comunicación

 

Aceituno et al. (2015) ven la formación en emprendimiento para los graduados en periodismo y comunicación como una oportunidad en el contexto actual de pérdida de credibilidad de la profesión periodística. En esta formación, considera que la metodología más acertada es la de aprendizaje-servicio utilizada con éxito por Casero-Ripollés y Cullel-March (2013). Esta metodología propone un trabajo cooperativo y colaborativo e incentiva la generación de proyectos de transformación social, económica, personal, medioambiental o cultural, que permita a los graduados comprender mejor la realidad con la que tendrán que interactuar en su futuro profesional. Estos autores concluyen que la mayoría de los estudiantes que reciben esta formación están dispuestos a emprender, como fruto de descubrir las necesidades informativas que existen en la sociedad actual.

Peinado y Rodríguez (2020) por su parte analizan varias propuestas de negocio de estudiantes de periodismo. La mayoría son ideas creativas, innovadoras y sostenibles. Observan que los negocios más exitosos tienen un fuerte componente tecnológico, como es el desarrollo de aplicaciones y tecnologías digitales para crear una nueva forma de contar basada en formatos multimedia. Asimismo se observa una tendencia hacia la especialización, el periodismo de datos o el «costumbrismo periodístico» enfocado a aspectos sociales de temas cercanos culturalmente.

Finalmente, Peinado, Rodríguez Barba, Herrero y Civil (2020) estudian el impacto de la puesta en marcha del Plan Bolonia de Educación Superior que incentivó a las universidades a incluir proyectos docentes de emprendimiento. Se centraron en los programas de emprendimiento para estudiantes de periodismo y comunicación en tres universidades españolas, Complutense de Madrid (UCM), Autónoma de Barcelona (UAB) y Universidad de Navarra (UNAV). Concluyen que a lo largo de los últimos cincuenta años de travesía y, sobre todo, desde que se pone en marcha el Plan Bolonia de Educación Superior, los proyectos docentes de estas universidades son más acordes con la empleabilidad y especialmente con el emprendimiento.

Nos centramos a continuación en la docencia en empresa y emprendimiento en la facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.

 

3. La UNAV y el emprendimiento en Comunicación



3.1. Formación en tareas directivas en la facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra

 

Desde su origen en 1958, en los estudios de periodismo de la Universidad de Navarra se incluyeron dos asignaturas en el plan de estudios de Periodismo orientadas a la formación empresarial de los futuros comunicadores: Empresa informativa y Estructura de la Información (Medina; Herrero, 2020; Peinado; Rodríguez Barba; Herrero; Civil, 2020). Cuando en 1992 el plan de estudios incorporó los grados de Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas, se mantuvieron estas asignaturas en Comunicación Audiovisual y Periodismo. Al separarse las carreras, tanto Estructura como Empresa adquirieron el matiz de la nueva carrera: Estructura del Sistema Audiovisual y Empresa Audiovisual, y Estructura del Periodismo y Empresa informativa. En el grado de Publicidad y Relaciones Públicas, la oferta de asignaturas de corte empresarial era aún mayor que en los otros grados, porque esos estudios tenían un enfoque más vinculado a las ventas, la gestión empresarial y la investigación de mercados.

En Estructura, se impartían contenidos relacionados con la configuración del mercado de los medios: barreras de entrada, componentes de la cadena de valor, factores del entorno que rodea los medios en los diferentes países. En Empresa, se estudiaban nociones de dirección estratégica, modelos de negocio, dirección de personas, control de costes, fuentes de ingresos, gestión de la calidad, reputación corporativa, y análisis económico y financiero. A partir de 1995, a estas asignaturas obligatorias o troncales, se añadió la optativa Negocios Audiovisuales, para los alumnos de los tres grados. Como consecuencia, numerosos alumnos de Periodismo acabaron trabajando en los departamentos comerciales de empresas de televisión.

El objetivo de estas asignaturas era formar a los graduados en comunicación en el área de la gestión empresarial y ayudarles a entender los medios de comunicación como empresas formadas por personas unidas por el afán de informar y entretener en mercados donde la libre concurrencia y el buen hacer fueran el fundamento de su independencia y durabilidad en el tiempo. Por tanto, el enfoque en Navarra era diferente del enfoque crítico que en otros centros educativos se daba al desarrollo empresarial de la profesión periodística.

Con el tiempo, después de la transformación digital de las empresas de comunicación, la irrupción de las plataformas digitales y las consecuencias de la crisis económica del 2008, la asignatura de Negocios Audiovisuales fue sustituida por la asignatura optativa de Emprendimiento en Comunicación. En el nuevo contexto se pretendía capacitar a los egresados para lanzar su propio negocio. Desde entonces, la asignatura tiene 3 ECTS y se imparte en 24 horas presenciales. Aunque no no son muchas horas para profundizar en la actividad de emprender, su finalidad es sembrar la semilla que en el futuro puede ayudar a los graduados a lanzar su propio negocio. Se oferta a estudiantes de los últimos cursos.

En resumen, en la facultad de comunicación de la Universidad de Navarra el emprendimiento se imparte mediante dos asignaturas obligatorias que permiten conocer el mercado de la comunicación y las bases de la gestión empresarial de las compañías de comunicación, y una asignatura optativa que se imparte desde 2012 y que ha ido incrementando el número de estudiantes.

En 2022 se matricularon 42 alumnos de los tres grados: Periodismo, Comunicación Audiovisual y Marketing —en 2016 el grado de Publicidad y Relaciones Públicas se extinguió y se convirtió en Marketing en Comunicación—. La satisfacción de los alumnos es alta. La nota media de la asignatura ha oscilado entre 4,7 y 4,9 sobre 5 en los últimos cinco años. El objetivo de esta materia es familiarizar a los estudiantes con la posibilidad de emprender y ayudarles a planificar su proyecto final de grado en términos de negocio. Mediante lecturas y ejercicios prácticos van adquiriendo destrezas y competencias para superar los miedos, tener iniciativa, buscar soluciones a los problemas, entender las claves del negocio gracias al modelo CANVAS de Osterwalder y Pigneur (2012), y pensar en su propio negocio.

En anexo se incluye una relación de lecturas recomendadas. Cada estudiante debe elegir una y contar lo que más le ha llamado la atención al resto. Algunos vienen a la asignatura con una idea de negocio, pero la mayoría se enfrentan a la incertidumbre y el miedo de dar forma a una idea propia y compartirla con los demás. Gracias a las sesiones con invitados, ven hecho realidad cómo lanzar un negocio. El aprendizaje es colaborativo, pues todos deben participar en la evaluación del trabajo de los demás. El objetivo no es pensar en un negocio creativo y viable, sino guiarlos en el proceso intelectual de crear su propio negocio, con un planteamiento realista, sistemático y lógico. La evaluación final en la que todos participan está basada en las siguientes cuestiones: ¿ha definido en una frase clara su negocio?, ¿ha mostrado su valor diferencial con respecto a sus competidores?, ¿ha identificado a sus clientes?, ¿ha explicado cómo y cuándo se originan los ingresos?, ¿ha calculado de modo realista los gastos?, ¿cuánto dinero necesita para lanzar el negocio?, ¿qué garantías ofrece de viabilidad?, ¿cuáles son sus objetivos comerciales?, ¿ha justificado la sociedad mercantil elegida? Las calificaciones pueden ser excelente, puede mejorar o no incluye lo solicitado.

Con las preguntas se pretende que sean capaces de exponer una propuesta de valor con claridad y concisión; que manifiesten tino y acierto en anticipar las necesidades de los clientes, donde se manifieste una clara orientación de servicio, equilibrio en el plan de negocio, y sobre todo, en detectar una fuente de ingresos segura, con previsión de crecimiento y un plan de financiación realista, y finalmente, que aprendan a justificar razonadamente todas las decisiones y muestren una actitud abierta a sugerencias.

Esta asignatura optativa formó parte además de un nuevo impulso al empeño emprendedor de los estudiantes y graduados en la Universidad de Navarra, que se plasmó en la fundación de Innovation Factory —hoy Innovation Track— en 2016. Este programa de emprendimiento acoge los deseos de formación, impulso e inversión de alumnos y antiguos alumnos que quieren emprender. El mapa formativo de la facultad de Comunicación no estaría completo sin mencionar el Máster en Gestión de Empresas de Comunicación (MGEC) que se lanzó en 2001 para formar profesionales de la dirección y gestión de empresas del sector.

Por tanto, la actividad emprendedora y empresarial de los alumnos de Comunicación de la Universidad de Navarra no se debe a los esfuerzos de los últimos años. En 1977 la facultad creó el departamento de Empresa Informativa y Estructura de la información, destinado a aglutinar toda la docencia e investigación en torno a los aspectos económicos y estructurales relacionados con los medios de comunicación (Davara; García Nieto, 2020; Barrera, 2009). Su impulsor fue Alfonso Nieto, precursor y primer catedrático del área en España. Además, fue uno de los principales impulsores de los estudios sobre economía de los medios de comunicación en el mundo. Desde los años ochenta se codeó con los investigadores pioneros en este campo, Nadine Toussaint, Leo Bogart, Robert Picard, Alan Albarran, con los que colaboró en obras y proyectos de enorme trascendencia, como, por ejemplo, la celebración del Primer Congreso Mundial de Economía de los Medios en Estocolmo en 1994. Su influencia mundial en esta disciplina le hizo merecedor de los máximos reconocimientos académicos del campo: el Award of Honor del Journal of Media Economics (la primera revista académica del campo) y el Life Achievement Award de la European Media Management Association.

De las aulas de la facultad han salido periodistas que han desempeñado su labor como empresarios. Entre otros, Jesús Martínez Vázquez y José María García-Hoz, fundadores del Grupo Recoletos; Juan Pablo Pérez Villanueva, fundador y primer director del diario Expansión; Covadonga O’Shea, fundadora de la revista Telva; Pedro J. Ramírez, fundador del Diario 16, El Mundo y El Español; Mario Tascón y María Moya, fundadores de Prodigioso Volcán. También hay graduados de audiovisual que han lanzado su propia productora o canales digitales como Borja Luzuariaga, fundador de LuzuVlogs; Beatriz Acinas, fundadora de Ad Hockers; Jordi Gasull, fundador de 4catspictures; Juan Manuel Cotelo, fundador de la productora Infinito+1; Sergio Otegui, que lanzó el blog de viajes Viajesnadaincluido, o Sergio Puertollano, fundador de la agencia Villa MacLuhan, entre otros. Además, han salido profesionales que han tenido un itinerario muy relevante en el ámbito de la dirección de empresas de comunicación como Javier Bardají, CEO de Atresmedia; Blanca Formariz, Directora general de 2btube; Ángel Blasco, CEO de Filmayer, o Gonzalo Sagardía, CEO de Onza Partners, entre otros. Asimismo, vinculados a UNAV Innovation Track hay varios antiguos alumnos de la facultad que han lanzado su propio negocio en el ámbito de la comunicación como La Propagadora, Leukkers o Ubiquomedia; en el sector tecnológico, como Artaiz Asesoría Tecnológica, Backyard strategy, Helphone o Nautilus Experiencias Digitales; incubadoras de negocios como Creatalent, y otros sectores como la moda o las joyas Montrey. Muchas de estas empresas tienen su sede social en Pamplona por las ayudas fiscales que otorga la Comunidad Foral o por la cercanía y familiaridad con los clientes tras años de convivencia en esta tierra.

 

4. Graduados emprendedores: competencias y retos

 

Para explorar la percepción y experiencia en relación con su orientación emprendedora y la formación recibida de los estudiantes de Comunicación de la Universidad de Navarra, se diseñó un estudio cuantitativo para conocer quiénes habían lanzado su propio negocio, y conocer los retos que tuvieron que superar en esta actividad. Se envió un cuestionario a todos los graduados en la facultad en marzo de 2022, y se recibieron 342 respuestas. El cuestionario incluía nueve preguntas, de las cuales tres eran preguntas de respuesta abierta. A continuación, se exponen los resultados obtenidos junto con un breve análisis de los mismos.

En cuanto a las características demográficas, en la Figura 1 y 2 se observa que la mayoría de los que respondieron (casi 70%) están entre los 30 a los 55 años, y más de la mitad (57%) son mujeres. En cuanto al grado, como recoge la Figura 3, la mayoría son del grado de Periodismo (60%), como era de esperarse, pues es el grado más antiguo en la facultad, seguido en la misma proporción de los grados de Comunicación audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas que fue transformado en 2016 en Marketing.

En cuanto a la intención de emprender resulta interesante observar que la mayoría pensó en algún momento iniciar su propia empresa (Figura 4), aunque finalmente de ese 64 por ciento, solo el 36 por ciento llevó a cabo su iniciativa. Este resultado parece contradecir lo esperado de acuerdo con la bibliografía revisada donde se explica que los graduados de comunicaciones no se perciben como emprendedores (Ferrier, 2013; Baines; Kennedy, 2010).

Por otro lado, el hecho de que casi la mitad de los encuestados con orientación emprendedora no haya podido desarrollar su idea de negocio e implementar su iniciativa, demuestra que la orientación prioritaria de la mayoría de graduados en comunicación no es fundar una empresa, junto con deficiencias en términos de educación en emprendimiento ofrecida en los grados estudiados o la falta de ayuda externa y condiciones de mercado para hacerlo. A pesar de estas brechas de competencias emprendedoras, los encuestados mencionan que varias de las materias estudiadas durante la carrera fueron un apoyo en su decisión de emprender, específicamente la más importante es la asignatura de Empresa, y con menos menciones le siguen Producción, Marketing, Creatividad y el TFG o Proyectos, como se llamaba antes del nuevo plan de estudios. Pero la mención que mayor frecuencia obtiene es la percepción de los graduados de que ninguna materia les ayudó en el proceso emprendedor (Figura 6), aunque hay una minoría que considera que todas le formaron e incluso asignaturas aparentemente lejanas en el conocimiento como Epistemología, Redacción, Géneros Periodísticos, Literatura o Filosofía.

A pesar de las carencias en cuanto a la formación para emprender que los encuestados mencionan, solo el 28 por ciento de los graduados que decidieron iniciar una empresa recibieron una formación en emprendimiento posterior a su egreso de la Universidad de Navarra (Figura 7). Esto demuestra que el aprendizaje en el proceso de emprender procede principalmente de la propia experiencia tanto de los éxitos como de los fracasos.

En cuanto a las carencias en su formación de emprendimiento, los encuestados destacan como áreas de conocimiento y competencias más importantes las relacionadas con la gestión de la empresa, el área financiera, el área fiscal y contabilidad (Figura 8). También mencionan competencias en marketing, contratación y recursos humanos, producción y manejo de incertidumbre, aunque con menor frecuencia.

Finalmente, los encuestados que emprendieron perciben que algunas de las asignaturas, y competencias, que deberían haber desarrollado en la universidad para facilitarles el proceso de emprender son empresa y negocios, economía y entorno, planificación y estrategia, innovación y creatividad. Algunas que mencionan con menos frecuencia son finanzas y contabilidad, legal, ventas y marketing (Figura 9).

 

5. Conclusiones y recomendaciones

 

En los tiempos inciertos que corren para el periodismo y la comunicación, la formación en emprendimiento es un factor de supervivencia clave para muchos de los graduados de comunicación en el contexto actual, y dado que hay evidencia empírica que muestra que esa formación tiene un impacto sobre el proceso emprendedor, las universidades deberían seguir fomentando en sus planes de estudio y objetivos de aprendizaje el emprendimiento como parte fundamental del currículo de los graduados.

Sin embargo, no hay una receta única de cómo debe ser la educación en emprendimiento. Podría centrarse en la creación y lanzamiento de un negocio, o en el proceso, en el resultado o en la formación en competencias necesarias para llevar a cabo una iniciativa empresarial.

Tras la revisión de la literatura específica y el análisis del desarrollo histórico de los esfuerzos de la facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra por ofrecer una propuesta formativa en gestión de empresas y emprendimiento y la percepción de los graduados en este sentido, podemos desarrollar las siguientes recomendaciones:

Finalmente, estudios comparados con otras universidades nacionales e internacionales ayudarán a atinar en la formación de futuros emprendedores y a crear un ecosistema que permita la sostenibilidad de muchos de los proyectos que se lancen al mercado.

 

Referencias

 

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Peinado, F., Rodríguez Barba, D., Herrero Subías, M., & Civil i Serra, M. (2020). Oferta formativa universitaria en el Grado de Periodismo para la empleabilidad y el emprendimiento, en Sotelo González, J. & Gallardón Camacho, J. coords., Comunicación especializada: historia y realidad actual. Aravaca (Madrid): McGraw-Hill/Interamericana de España, 221-239.

Pittaway, L.; Cope, J. (2007). Entrepreneurship education: A systematic review of the evidence. International Small Business Journal, 25 (5), 479-510.

ANEXO 1. Lecturas recomendadas a los alumnos sobre emprendimiento


Alemany, Luisa; Planellas, Marcel (2011). Emprender es posible, Barcelona: Deusto.

Álvarez de Mon, Santiago (2012). Aprendiendo a perder, Plataforma editorial.
Arnal, José Carlos (coord.) (2003). Creación de empresas: los mejores textos. Barcelona: Ariel.
Barba, Enric (2011). Innovación. 100 consejos para inspirarla y gestionarla, Barcelona: libros de cabecera.
Boyd, Drew; Goldenberg, Jacob (2014). Dentro de la caja. El proceso creativo que funciona en todos los casos. Empresa Activa.
Boyle, Raymond; Kelly, Lisa W. (2012). The Television entrepreneurs. Social change and Public understanding of business. Ashgate.
Capodagli, Bill; Jackson, Lynn (2011). Innovar al estilo Pixar. Lecciones de negocios de la empresa de recreación más creativa del mundo, Madrid: McGrawHill.
Clark, Tim (2012). Tu modelo de negocio, 2ª ed. Barcelona: Deusto. Collins, Jim (2001). Good to Great, New York. HarperBusiness.
Del Castillo, Ángel (2008). 18 axiomas fundamentales de la investigación de mercados, La Coruña: Netbiblo.

Domingo, Carlos (2013). El viaje de la innovación. Deusto.
Domínguez, Eva (2012). Microperiodismos. Aventuras digitales en tiempos de crisis. UOC.
Drucker, Peter F. (1986). La innovación y el empresario innovador: la práctica y los principios, Barcelona: EDHASA.
Fernández Irigoyen, Luis Ignacio (2011). Cómo cortejar a tu banco para que te diga «sí quiero», Zaragoza: Actualidad Media.
Gadner, Howard; Davis, Kati (2014). La generación app: cómo los jóvenes gestionan su identidad, su privacidad y su imaginación en el mundo digital. Barcelona: Paidós.
García-Milà, Pau (2011). Está todo por hacer. Cuando el mundo se derrumbe, hazte emprendedor, 4ª ed., Barcelona: Plataforma ediciones.
Gosende, Javier (2011). El libro del emprendedor. Desarrolla con éxito tu negocio en Internet, Barcelona: Anaya.
Hamel, Gary (2001). Fórmulas de estrategia empresarial, Barcelona: Planeta.
Hartlieb, Petra (2015). Mi maravillosa librería. Periférica.
Herrera, Daniel; Brown, Daniel (2006). La guía del emprendedor. Combinaciones transgresoras para crear un negocio único, Barcelona: Empresa Activa.
Inaraja, Francisco Javier (2010). Lánzate ya. Cómo hacer realidad tu idea de negocio, Barcelona: Planeta.
Kawasaki, Guy (2014-4ªed.). El arte de empezar 2.0. Ilustrae. Kelley, Tom (2010). Las diez caras de la innovación, Paidós.
Kotler, Philip; Trías de Bes, Fernando (2011). Innovar para ganar. El modelo ABCDEF, Empresa activa.
Lester, David (2011). Cómo empezaron, 18 buenas ideas que se convirtieron en grandes empresas, Barcelona: Profit.
Lizarralde E. (2014). Economía de la participación. Madrid: San Antonio. http://a.eoi.es/economiaparticipacion
Maqueda, Javier; Olamendi, Gabriel; Parra, Francisca (2003). Tu propia empresa: un reto personal: manual útil para emprendedores, Madrid: ESIC.
Masgrau, Mariona; Cros, Susana; Froasté, Álex (2009). ¡Buena idea! Recursos para estimular la creatividad, Barcelona: ESADE Alumni.

Meyer, Pedro (2009). Emprendedores. 25 casos de éxito en el mundo empresarial, Barcelona: Alienta editorial.

Michalko, Micahel (2001). Thinkeroty: cómo desarrollar la creatividad en la empresa. Gestión 2000.

Miranda, Adrián; Alonso, Manuel (2016). La empresa colaborativa: la nueva revolución económica. Pearson.
Pego, Gustavo; Luquin, David (2018). Creación de empresas de moda. ISEM-EUNSA.
Peters, Thomas J. (1992). En busca de la excelencia: lecciones de las empresas mejor gestionadas de Estados Unidos, Barcelona: Folio.
Picard, Robert (2012). La creación de valor y el futuro de las empresas informativas, Media XXI.
Seth, Godin (2012). ¿Eres imprescindible?, Planeta.

Suárez, Alejandro (2011). Ha llegado la hora de montar tu empresa, Barcelona: Deusto.

Tzu, Sun (2001). El arte de la guerra, Madrid: Fundamentos.

Veciana, José María (2005). La creación de empresas: un enfoque gerencial, Barcelona: La Caixa.

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Historias de emprendedores o empresas de éxito en comunicación

 

—Disney

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3.

Figura 3. Grado estudiado. Fuente: Elaboración propia.

Figura 1. Rango de Edad. Fuente: Elaboración propia.

Figura 2. Género. Fuente: Elaboración propia.

Figura 4. Orientación Emprendedora. Fuente: Elaboración propia.

Figura 5. Desarrollo de la idea. Fuente: Elaboración propia.

¿Qué asignaturas de la UNAV te ayudaron a emprender?

Figura 6. Asignaturas para emprender. Fuente: Elaboración propia.

Figura 7. Formación posterior en emprendimiento. Fuente: Elaboración propia.

¿Qué carencias tuviste cuando empezaste?

Figura 8. Carencias para emprender. Fuente: Elaboración propia.

Figura 9. Aprender en la UNAV sobre emprendimiento. Fuente: Elaboración propia.