Título del Capítulo: «Autodefensa feminista frente a las violencias de género digitales. Del DonesTech al testimonio ético en redes».
Autoría: María Sánchez-Ramos; Belén Zurbano-Berenguer
Cómo citar este Capítulo: Sánchez-Ramos, M.; Zurbano-Berenguer, B. (2026): «Autodefensa feminista frente a las violencias de género digitales. Del DonesTech al testimonio ético en redes». En Candón-Mena, J.; Sola-Morales, S. (eds.), Guía de herramientas digitales para la igualdad de género. Salamanca: Comunicación Social Ediciones y Publicaciones.
ISBN: 978-84-10176-21-8
d.o.i.: https://doi.org/10.52495/c1.emcs.45.tam8
1. Autodefensa feminista frente a las violencias de género digitales. Del DonesTech al testimonio ético en redes
María Sánchez-Ramos
Universidad de Sevilla
Belén Zurbano-Berenguer
Introducción
Las violencias contra las mujeres constituyen un problema social estructural y democrático de carácter internacional y transhistórico en el que operan, además de la condición sexo-genérica, variables como la etnia, la edad, la orientación sexual y la clase social, entre otras. En las últimas dos décadas, las violencias machistas, en tanto violación sistemática de los Derechos Humanos de mujeres y niñas y en tanto problema de salud pública, se han configurado como una cuestión de Estado prioritaria en la agenda política y en el debate público.
Las agresiones contra las mujeres, ejercidas por hombres en un sistema desigual de poder patriarcal, adoptan diferentes formas: violencia psicológica, física, sexual, económica y simbólica. Dichas manifestaciones se ejercen en distintos ámbitos de perpetración, que se extienden desde el doméstico (por parte de miembros de la unidad familiar que no son la pareja) y el sexoafectivo (pareja) hasta el sociocomunitario, el estatal y el digital. Este último ámbito viene a configurar lo que se denomina violencias machistas o violencias por razón de género de carácter digital.
El motivo de las ciberviolencias de género es seguir perpetuando en Internet la estructura social, jerarquizada y discriminatoria basada en el género, consolidar los estereotipos sexuales y ejercer una violencia ideológica y simbólica hacia las mujeres y todas aquellas personas que se apartan de las imposiciones heteronormativas del patriarcado (Donoso-Vázquez, 2018: 22).
1. Violencias de género digitales, manifestaciones y expresiones
Las violencias de género digitales se sostienen sobre el andamiaje cultural naturalizado que se basa en creencias y mitos sobre la inferioridad de las mujeres respecto de los hombres y se desarrolla con distintos mecanismos de poder, control y dominio. Trinidad Donoso-Vázquez (2018: 25-29) sintetiza las manifestaciones de las ciberviolencias de género en:
1. Ataques en base a las expectativas sociales sobre la sexualidad femenina. La normatividad sexual se supedita a los deseos masculinos donde las mujeres han de ser sexis, pero no sexuales. La libertad sexual de las mujeres es objeto de vigilancia.
2. El cuerpo de las mujeres como objeto de la ciberviolencia. La cosificación de las mujeres se traslada al hostigamiento virtual mediante el escrutinio físico en base a cánones de belleza preestablecidos y la hipersexualización de los atributos femeninos. La desvalorización corporal o body shaming es una de las más frecuentes.
3. Ciberviolencia de género por orientación e identidad sexual LGTBIQ+. Se castiga a aquellas personas que salen de la heteronormatividad sexual obligatoria. Los ataques en Internet se materializan en mensajes que insultan, ridiculizan o exponen su orientación/identidad sexual.
4. Las violencias sexuales contra las mujeres en el escenario digital. Las violencias sexuales machistas comprenden: amenazas a una chica para obligarla a mantener una relación de pareja, chantajes y engaños (sextorsión) utilizando material virtual para tener relaciones sexuales; envío de imágenes con contenido sexual no solicitadas; difusión de imágenes sexuales a terceros sin consentimiento; acoso sexual vía mensajes, etc.
5. Violencia psicológica de control digital asociada al amor romántico. Esta manifestación se basa en el control de la pareja a través de los tiempos de uso de redes sociales, la vigilancia de amistades e interacción virtual, el control de la geolocalización, la petición de claves y contraseñas, e incluso la violación de la privacidad con el acceso a sus dispositivos electrónicos.
6. Ataques digitales indiscriminados a las mujeres. Esta violencia machista digital se dirige especialmente a mujeres feministas y a perfiles destacados en la vida pública (periodistas, políticas, activistas, artistas…). Son mensajes que refuerzan el orden patriarcal establecido y que se dirigen contra los avances y derechos adquiridos por el movimiento feminista.
En definitiva, las violencias de género digitales son «omnipresentes» e «invasivas» (Harris, 2020) y limitan la libertad de las mujeres mediante estrategias humillantes que afectan a la privacidad y la intimidad de las víctimas, dañando su imagen pública desde distintas plataformas (Ministerio de Igualdad, s.f.). Los ataques se ejercen generalmente sin que haya coincidencia física ni incluso relación entre víctima y agresor (en el plano offline), pero con consecuencias materiales reales que afectan a la salud física y emocional de las mujeres violentadas en su vida diaria. Asimismo, presenta gran posibilidad de revictimización por la prolongación de los contenidos en la red (Van der Wilk, 2021: 11).
La oficina estadística de la UE, Eurostat, publica en 2022 la Encuesta Europea de Violencia de Género (EEVG) donde contempla las violencias machistas digitales, pese a que no aparezcan categorizadas de forma unificada. Por ejemplo, se contemplan las manifestaciones en el plano de la violencia psicológica ejercida por dispositivos electrónicos —únicamente contemplada en las relaciones de pareja—, en la violencia sexual en el trabajo —correos, redes sociales— y en la violencia sexual contra la infancia —pornografía infantil—.
La presencia y los efectos de esta violencia digital está siendo estudiada con cada vez mayor frecuencia. El Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, ONTSI, adscrito al Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, ha publicado un informe dentro de la serie Policy Brief, sobre Violencia digital de género.
Según los datos que figuran en el informe de ONTSI (2022):
En menos de una década se han multiplicado por cinco en España los delitos de contacto mediante tecnología con menores de 16 años con fines sexuales. El primer problema al que nos enfrentamos a la hora de analizar la incidencia de la violencia de género digital en nuestro país es la escasez de estadísticas. El Portal Estadístico de Criminalidad del Ministerio del Interior recoge, para el año 2020, 1.068 victimizaciones a mujeres por causa de acceso ilegal informático, 5.134 por amenazas, 1.069 por coacciones y 1.245 por descubrimiento y/o por revelación de secretos. Las estadísticas oficiales mantienen una tendencia creciente (ONTSI, 2022).
Además, la investigación realizada por la Colectiva DonesTech (Dones i tecnologies) en colaboración con el Grup Antígona de la UAB (2019) advierte de la alta prevalencia de las violencias machistas online. El 98,9% de las participantes experimentó al menos un tipo de violencia, y el 70% experimentó más de un tipo.
Los tipos de violencia más frecuentes son:
Adicionalmente, se subraya que el 22% de las violencias vienen acompañadas por más de un factor de discriminación (interseccionalidad), siendo los más destacados la orientación sexual (15,8%) y la diversidad de identidades o expresiones de género (14,7%).
Un aspecto crucial es la conexión con el ámbito físico: el 30,1% de las violencias online también se manifiesta en el ámbito offline por parte de la misma persona o personas.
El informe revela que los impactos de las violencias son múltiples y severos, siendo el ámbito psicológico el más afectado (76,1% de las respuestas, incluyendo miedo, ansiedad y depresión). Más de la mitad de las participantes (51,7%) reportó daños públicos consistentes en ver su reputación dañada, autocensurarse e incluso dejar de usar las redes.
Las mujeres encuestadas expresan numerosas y urgentes demandas dirigidas a las esferas pública y privada. Las tres principales demandas son:
A nivel particular, las mujeres activan diversas estrategias de respuesta frente a las violencias de género digitales:
2. Recursos digitales: del DonesTech al testimonio ético en redes
Es precisamente la evidencia de que las mujeres actúan y se defienden ante las agresiones lo que ha llevado a Colectivas como DonesTech1 a elaborar guías y materiales diversos sobre autoprotección y autodefensa feminista digital.
Algunas de las principales estrategias que se vienen utilizando son:
El KIT contra las violencias machistas on-line (DonesTech, 2020) es una herramienta que propone cuidados, recursos e iniciativas para actuar frente a las violencias contra las mujeres desde la perspectiva de género. Su propuesta contempla desde estrategias de mitigación y análisis de riesgos digitales, hasta la destrucción de material sensible o el uso de formas de navegación segura para transitar hacia la soberanía tecnológica.
Asimismo, potencia la creación de comunidades amigables desde las que reivindicar cambios estructurales y diseñar respuestas comunitarias desde la estrategia, sin olvidar el humor, la parodia y la alegría. El kit propone las siguientes medidas:
En este sentido, destacan a su vez las propuestas del medio feminista Pikara Magazine publicadas en el informe Las violencias de género en línea (Serra Perelló, 2018). El estudio radiografía el fenómeno desde una perspectiva interseccional y situada en la agencia de víctimas/supervivientes, reclamando el acceso a la justicia y a medidas de reparación del daño. Entre otras, proporciona: herramientas legales de protección, recomendaciones para formular políticas públicas y medidas legislativas frente a las violencias de género digitales y medidas dirigidas a las plataformas intermediarias de Internet. Asimismo, recuerda las obligaciones de los Estados de prevenir, proteger, investigar, enjuiciar, castigar, reparar y ofrecer garantías de no repetición frente a las violencias machistas.
Por último, abordamos el potencial transformador del contrarrelato feminista en redes a partir del fenómeno de agenciamiento discursivo «de la resistencia» de las víctimas (Gámez-Fuentes et al., 2019), también denominado «testimonio ético» (Núñez Puente, 2022).
En España, la eclosión feminista sin precedentes en la visibilización y denuncia pública de las violencias sexuales contra las mujeres en el escenario digital se propicia a partir de la agresión sexual de La Manada de Pamplona en 2016.
Ante la indignación social tras la primera sentencia condenatoria por los delitos de abuso (y no de agresión sexual) y en pleno #MeToo, la periodista Cristina Fallarás puso en marcha el hashtag #Cuéntalo en Twitter en abril de 2018. Un proyecto viral de denuncia colectiva de las violencias sexuales donde las mujeres, desde España hasta América Latina, comienzan a narrar sus experiencias alcanzando los 3 millones de posts en solo diez días (Larrondo et al., 2019).
En 2021, tras varias campañas de acoso, Fallarás traslada este proyecto de memoria colectiva feminista a Instagram (@cfallaras), donde cuenta con miles de testimonios anonimizados de mujeres que han sido compilados en la obra No publiques mi nombre. Testimonios contra la violencia sexual (2024). En 2025, la periodista anunció la creación de una red social propia, La Nuestra, a través de una campaña de recaudación de fondos para proseguir con esta iniciativa en un entorno seguro de soberanía digital.
Por su parte, miles de mujeres de diversos sectores profesionales también han pasado a la acción contra las violencias sexuales empleando las redes sociales como canal de denuncia en: las artes escénicas (@testimoniosartesescenicas); las artes plásticas (grupo de Facebook La caja de Pandora), la publicidad (@seteníaquedecir2024); la industria musical (@abusosenlamusica/@abusosrock); y el sector editorial (@victimasectoreditorial) (La Vanguardia, 2018; Reguero, 2024).
Estas iniciativas dan cuenta del potencial político ciberfeminista a través de la activación en red del relato de las mujeres violentadas sobre sus propias experiencias de vida sin intermediación, permitiendo la cooperación, la resonancia sociopolítica y la redefinición misma de las violencias machistas.
3. Referencias
DonesTech (2020). KIT contra las violencias machistas on-line: Un Kit para conocer, cuidarnos y alteractuar delante de las violencias machistas on-line. https://www.donestech.net/sites/default/files/kit_cast_web.pdf
Donoso-Vázquez, Trinidad (2018). Las ciberviolencias de género, nuevas manifestaciones de la violencia machista. En Donoso-Vázquez, Trinidad; Rebollo-Catalán, Ángeles (2018) (Coords). Violencias de género en entornos virtuales, pp. 15-29. Octaedro.
Fondo de Población de las Naciones Unidas-UNFPA (2025). Infografías: Violencia basada en género facilitada por la tecnología (VBG-FT). [Complemento al informe Hacer que todos los espacios sean seguros: Violencia basada en género facilitada por la tecnología, 2021] https://lac.unfpa.org/es/publications/infografia-violencia-basada-en-genero-facilitada-por-tecnologia
Gámez Fuentes, María José; Núñez Puente, Sonia; Gómez Nicolau, Emma (2019). Re-writing Women as Victims: From Theory to Practice. Routledge. https://doi.org/10.4324/9781351043601
Larrondo, Ainara; Morales, Jordi; Orbegozo, Julen (2019). Feminist hashtag activism in Spain: measuring the degree of politicisation of online discourse on #YoSíTeCreo, #HermanaYoSíTeCreo, #Cuéntalo y #NoEstásSola. Communication & Society, 32(4), 207-221. https://doi.org/10.15581/003.32.4.207-221
Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad [ONTSI] (2022). Violencia digital de género: Una realidad invisible. Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital. https://www.ontsi.es/sites/ontsi/files/2022-04/violenciadigitalgenerounarealidadinvisible_2022.pdf
Figura 1. Formas de las violencias de género digitales.
Fuente: Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), 2025.
Figura 2. Testimonio anonimizado contra las violencias sexuales en la cuenta @cfallaras. Fuente: Instagram @cfallaras