Título del Capítulo: «Introducción. Carta de las editoras»
Autoría: Leonarda García-Jiménez; Amparo Huertas-Bailén; Teresa Vera-Balanza
Cómo citar este Capítulo: García-Jiménez, L.; Huertas-Bailén, A.; Vera-Balanza, T. (2023): «Introducción. Carta de las editoras». En García-Jiménez, L.; Huertas-Bailén, A.; Vera-Balanza, T. (eds.), Herta Herzog y «La experinecia prestada». La fundación de los estudios de comunicación y audiencia. Salamanca: Comunicación Social Ediciones y Publicaciones.
ISBN: 978-84-17600-95-2
d.o.i.: https://doi.org/10.52495/intro.emcs.48.cyg2
Introducción1 . Carta de las editoras
Las mujeres investigadoras no han formado parte de la historia intelectual de la ciencia. Tampoco en el caso de la investigación en comunicación y medios. Y, por eso, no aparecen en nuestros libros de texto, ni en nuestras guías docentes, ni en los listados, siempre injustos, de los «padres fundadores». Para remediar esta carencia dolosa es que lanzamos la presente línea sobre mujeres investigadoras en la colección «Comunicación y género», pionera en el mercado editorial en español y que tiene como uno de los principales objetivos el reconocimiento del trabajo de las investigadoras y la difusión de los textos fundacionales escritos por ellas.
Y hemos querido empezar con El (en mayúsculas) referente femenino: Herta Herzog (Austria, 1910-2010), pionera de los estudios en comunicación y audiencias. Recuerda su hijastra Lotte Bailyn, en la nota biográfica introductoria escrita para este libro, una cuestión que creemos resume de manera muy gráfica su carácter: «Me enseñó a no sentarme en nuestras rutas por la montaña, sino a descansar de pie». Porque Herta Herzog fue una investigadora incansable y lo fue prácticamente todo en el campo de la investigación académica y profesional en comunicación: realizó la primera tesis doctoral en el análisis de audiencias (defendida en la Universidad de Viena en 1933 en el marco del Instituto de Psicología dirigido por Charlotte y Karl Bühler); fue una de las creadoras pioneras del focus group —aunque se haya adjudicado su invención de manera injusta a Merton (Rowland; Simonson, 2013: 11)—; realizó la formulación originaria de la teoría de usos y gratificaciones; fue una de las figuras más destacadas en la Office of Radio Research (Universidad de Princeton) y, más adelante, en la Bureau of Applied Social Research (Universidad de Columbia); impulsó la investigación en publicidad y marketing a partir de las técnicas científicas implementadas en la investigación académica llegando a convertirse en la «mujer más poderosa de la publicidad estadounidense» (Fullerton, en Simonson, 2016: 72).
El listado parece inagotable. Y, no obstante, todo eso no fue óbice para que cayera en el olvido durante medio siglo, concretamente hasta que unas pocas revisiones críticas de la investigación empezaran a recuperar su figura de manera más clara, principalmente en el ámbito anglosajón y en los márgenes de la academia hegemónica (Signorielli, 1996; Katz; Peters; Liebes; Orloff, 2003; Klaus; Seethaler, 2016). Y eso a pesar de la inclusión que Lowery y Defleur (1983) hicieron de su artículo «What do we really know about daytime serial listeners?» (1944) en el listado de hitos de la investigación de la comunicación de masas por poner el foco de interés en la «actividad» de los públicos, desmarcándose así de los planteamientos anteriores que daban por hecho que la actitud de la audiencia solo podía ser pasiva.
La ausencia de Herzog está todavía más marcada en español y en la academia iberoamericana en donde no hay ni rastro de ella. De ahí la importancia de este libro, primero en español sobre Herta Herzog y que incluye la primera traducción que ve la luz de uno de sus artículos más importantes «On borrowed experience: An analysis of listening to daytime sketches», publicado en 1941, que hemos traducido en esta obra como «La experiencia prestada: Análisis de la escucha de seriales radiofónicos diurnos». Porque a pesar de tener una importantísima trayectoria académica y destacar en el ámbito profesional por sus innovadores planteamientos metodológicos, Herta Herzog no ha recibido, de momento, el reconocimiento que se merece.
No podemos pasar por alto que para una mujer haber llegado a desarrollar una carrera continuada justo en el momento en que una nueva disciplina estaba naciendo en torno a los medios de comunicación es motivo más que suficiente para hacernos pensar en la multitud de obstáculos a los que tuvo que enfrentarse. Por suerte, para su propio desarrollo personal —pero también para todas las personas que hemos podido aprender de ella—, Herta Herzog formó parte de esa primera generación de mujeres que pudo acceder a la universidad y, algo todavía más difícil si cabe, desarrollar una carrera investigadora propia.
En primer lugar, hemos de tener en cuenta que ser profesora universitaria no empieza a verse como algo posible hasta la segunda mitad del siglo XX. Los casos anteriores, como el de la filósofa Laura Bassi (1711-1778) o la física Marie Curie (1867-1934), son una excepción. Y, en segundo lugar, no podemos obviar que la psicología y la sociología, base de la disciplina de la comunicación, también eran áreas incipientes en aquel momento. Por no hablar de la condición judía de Herta Herzog, comunidad para la que estaba prohibido formar parte de la academia (Fleck, 2021). Pero ella cruzó todas las fronteras geográficas y epistémicas: entre la teoría y la práctica; entre la industria y la academia; y entre la investigación en comunicación y el marketing, además de sus viajes y mudanzas entre países (Klaus; Seethaler, 2016). Su trabajo significó un importante avance para las ciencias sociales y, visto desde la actualidad, podemos aprender mucho de sus propuestas. Fleck (2021), a la hora de describir su manera de trabajar, señala como eje central la puesta en marcha de investigaciones exploratorias y cualitativas, acompañadas de ambiciosos planteamientos teóricos.
Ahora, pasados 82 años desde la publicación de «La experiencia prestada», esperamos con este libro poder saldar esta deuda. Se trata de un trabajo hecho con ilusión y con el que esperamos despertar también en ustedes la curiosidad por saber más acerca de las primeras teóricas de la comunicación. Para ello, el libro está articulado a partir del artículo «La experiencia prestada: Análisis de la escucha de seriales radiofónicos diurnos», que conforma el capítulo 5 y es núcleo de esta obra, un texto que debió siempre haber estado entre los referentes de nuestro campo de estudio. Se trata de una magnífica traducción realizada por Teresa Muñoz Sebastián y en la que hemos intentado respetar las expresiones y giros originarios de la autora, dejando léxico en desuso como «criadas» o «viejas solteronas». Así, pensar, interpretar y seguir el rastro de «La experiencia prestada» es una forma de entender lo que pasó en nuestro campo de estudio de manera más general a partir de este caso concreto. Por eso, creemos que el artículo es casi casi un símbolo de la investigación en comunicación, pues en él están las luces y sombras de lo que hemos sido y somos. Se trata de un texto delicioso, tremendamente innovador y que continúa teniendo vigencia. Solamente los clásicos, como es el caso que nos ocupa, consiguen aguantar de esta forma el paso de los años.
Pero la lectura del artículo en versión española y el enorme legado que nos dejó Herzog nos pedía más: necesitábamos contextualizar y ahondar en su figura y en su obra. Para ello, en primer lugar, hemos tenido la suerte de contar, gracias a la mediación de Esperanza Herrero, con la nota biográfica escrita por Lotte Bailyn, hija de su primer marido (Paul Lazarsfeld) y Marie Jahoda. Con frecuencia, la recuperación de figuras históricas aparece desprovista de la necesaria dimensión humana y emocional de las mismas. Herzog no dejó muchos testimonios o entrevistas, de ahí el valor de esta nota, así como la entrevista que publicamos a modo de epílogo realizada en 1996 por Elizabeth Perse, catedrática de la Universidad de Delaware (EEUU). Nuestro agradecimiento sincero a ambas por su generosidad para poder perfilar un poco mejor la mujer que fue Herta Herzog. Un perfil que completa Amparo Huertas en el capítulo 1 (Herta Herzog: Apuntes biográficos) con una completísima biografía que desentraña las circunstancias vitales, relaciones familiares, personales y profesionales de nuestra autora desde su nacimiento en 1910 hasta su fallecimiento 100 años más tarde.
¿Y por qué hemos elegido este artículo para lanzar la figura de Herzog en Iberoamérica y no otro? Porque, como indica Leonarda García-Jiménez en el capítulo 3 (Herta Herzog, una madre fundadora crítica y ecléctica: notas epistémicas para interpretar «La experiencia prestada» en Iberoamérica), es la primera formulación de la teoría de usos y gratificaciones y un texto que, de forma pionera, aúna el pensamiento crítico-psicoanalítico y funcionalista triangulando métodos cuantitativos y cualitativos. Es, además, la primera investigación sobre la experiencia femenina, lo que convierte a esta publicación en fundadora de los estudios de género aunque no fuera el propósito explícito de su autora, tal y como sostiene Teresa Vera en el capítulo 2 (Aportaciones de Herta Herzog a los estudios de género: una propuesta genealógica). Unos estudios que en Iberoamérica continuarán con Michele Mattelart y sus tempranos análisis de la mujer chilena (1968) y en España con la publicación de Umbral de la presencia de mujeres en la prensa española (Fagoaga; Secanella, 1984).
El análisis académico y epistémico de la figura de Herzog lo completa Esperanza Herrero con su investigación histórica documental sobre las primeras versiones de este artículo registradas en el archivo de la Bureau of Applied Social Research (BASR) de la Universidad de Columbia. De esta forma, en el capítulo 4 (Revisitando la versión original: las anotaciones al margen de Herta Herzog), Herrero traza la historia intelectual de «La experiencia prestada», la relación de la autora con su texto y reconstruye la complejidad de las versiones previas.
Ha sido una suerte contar para este libro con un proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación (referencia PID2021-123143NB-I00). Sin la financiación pública se trabaja en precario y se hace prácticamente inviable el lanzar líneas innovadoras como es la representada por los análisis de investigadoras de la comunicación. Y, concretamente cuando miramos a Iberoamérica, los roles de mujeres investigadoras y su historia intelectual no pueden ser entendidos sin el referente ineludible que es Herta Herzog. Recuperarla en lengua española, como hacemos en esta obra, es nuestra forma de ayudar a la diversificación de las ciencias y enseñanzas de la comunicación iberoamericana.
A continuación, vendrán más títulos en esta línea. Este es sólo el punto de partida de una serie de obras que dedicaremos a la recuperación —o quizá, por desgracia, sería más apropiado decir presentación— de teóricas e investigadoras de referencia en el campo de la comunicación. A mujeres que, a pesar de vivir en momentos históricos quizá todavía muy alejados de las luchas feministas y de trabajar en ambientes laborales fuertemente marcados por la cultura patriarcal, despuntaron aportando su mirada y reflexiones. A mujeres que, a pesar de haber jugado un papel esencial en el desarrollo de la comunicación como disciplina, apenas han recibido atención, como consecuencia del dominio de una historia narrada de forma poco o nada plural, esto es, plenamente androcéntrica. En última instancia, recuperar el acervo femenino es nuestra forma de aspirar a la comprensión de la totalidad de la experiencia comunicativa y un paso ineludible para contar la verdadera historia intelectual de los estudios de comunicación. Que así sea.
Murcia, Barcelona y Málaga, 26 de junio de 2023
Referencias
Fleck, Christian (2011): A transatlantic history of the social sciences: Robber Barons, the Third Reich and the invention of empirical social research, Londres: Bloomsbury Academic.